Cogemos 1 kg. de anchoas frescas, según Marta Busta "“El
bocarte más apreciado por su tamaño es el de 24 granos, que significa que
entran 24 unidades por kilo”, y las congelamos durante 5 días para destruir el parásito "anisaki".
Transcurrido este tiempo de congelación mínimo, las descongelamos y secamos, colocándolas en una fuente donde en el fondo pondremos una capa de sal alternando con otra de anchoas, siguiendo con sal, las anchoas colocadas de manera ordenadas y cambiando la posición en la capa siguiente, así sucesivamente. Necesitaremos aproximadamente 1 kg. de sal gruesa.
Sobre la última tanda de sal, cubrimos muy bien con film transparente para que no entre aire y sobre este, algo que pese aproximadamente 2 kg. (dos brick de 1 lt. cada uno de leche, vino o similar).
Una vez transcurridos los 14 días, procedemos a quitarles la sal, pasándoles un paño, o un estropajo de plástico, (en este momento como no tenía estropajo de plástico, utilicé una malla de envasado de verduras o ajos).
Si durante el proceso de salazón vemos en el recipiente líquido que vayan soltando, es conveniente irlo retirando.
Malla para el "limpiado" o "sobado" de la anchoa (*)
Anchoas limpias de sal

Damos un corte recto a la altura de la cabeza y en la cola
Las abrimos para quitarles la espina central (con cuidado de que no se rompa) y la lateral (aleta), separando los lomos que lavaremos brevemente bajo el grifo y pasaremos a un paño para secarlos en su totalidad.
Ya los lomos secos los pasamos a un taper o frascos de cristal con aceite de oliva virgen extra, para su consumo posterior.






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